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Aquí nos referimos a especies provenientes de climas tropicales,
climas con una temperatura constante a lo largo de todo el año.
Para poder cultivar adecuadamente la mayoría de ellas debemos protegerlas
de los rigores invernales propios de los climas templados o subtropicales
como los de la península ibérica. Es por eso que se les conoce como
bonsai de interior. Dependiendo
de nuestra zona climática este periodo será mas o menos largo. Incluso
si vivimos en un clima muy benigno podemos llegar a cultivarlas
en el exterior todo el año. Para los bonsai tropicales, el invierno
es la estación crítica, porque las temperaturas descienden en general
por debajo de 5 ºC (cuando son árboles que difícilmente soportan
temperaturas inferiores a los 10-12 ºC). No obstante, en primavera
y verano, también en otoño, muchas de estas plantas viven perfectamente
en el exterior, incluso lo agradecen, puesto que largas temporadas
en el interior de una casa acaban por restar vigor y lustre a la
planta. Así, si se sitúan en el exterior en situación de semisombra,
estos bonsai desarrollan una copa tupida y verde, mejorando notablemente
su aspecto.
Pueden vivir en el interior de las casas siempre que se den unas
condiciones básicas sin las cuales el árbol perecería sin remedio.
No hemos de olvidar nunca que la vida y crecimiento de las plantas
solo es posibles gracias a la acción de la luz, así pues, vamos
a situarlas en el interior de nuestras viviendas o lugares de trabajo
deberemos procurarles la iluminación suficiente para su desarrollo
colocándolas muy cerca de una ventana (sin cortinas) e incluso complementarla
con luz artificial especial para cultivo de plantas en interiores
si fuera necesario (consultar iluminación artificial).
Las condiciones de un i nterior,
aparte de la iluminación, difieren lógicamente a las de un exterior
en cuanto a humedad ambiental, temperaturas y aireación. Para lograr
un buen cultivo de un bonsai en un interior debemos tenerlo también
en cuenta, no es la planta la que debe adaptarse a nuetras condiciones,
hemos de ser nosotros quienes le proporcionemos las necesarias para
su buen desarrollo.
Especies como los ficus, carmonas, zelkovas... se
adaptan a
interiores bien iluminados. Es necesario que las habitaciones estén
bien ventiladas y sin calefacción; también que el bonsai esté lejos
de fuentes de calor como televisores, bombillas, etc. El riego ha
de ser frecuente, pero teniendo en cuenta que el exceso de agua
en las raíces acarrea inevitablemente problemas de hongos patógenos.
Es mejor espaciar los riegos dejando secar ligeramente el sustrato.
"La temperatura permite el crecimiento, la luz
lo hace posible"
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