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La semilla del bonsái germinó en China, creció en Japón y ahora
da sus frutos en todo el mundo. Los conocimientos trasmitidos desde
las culturas orientales, son ya algo habituales en nuestro entorno.
Este es el caso del bonsái en el Mediterráneo. Después de aproximadamente
unos 25 años, en los que algunos pioneros comenzaron aquí la difusión
de este arte, podemos afirmar que han dejado de
existir muchos de los tabúes o creencias infundadas sobre su cultivo.
Años de trabajo e investigación con especies de nuestro entorno
han llevado a conocer y ampliar las técnicas de cultivo y estética
adaptándolas a nuestros árboles mediterráneos. En este aspecto,
Mistral Bonsái ha mantenido desde sus orígenes un gran interés por
potenciar el cultivo, como bonsáis, de estas especies autóctonas.
Hoy en día existen en el mercado diversas publicaciones sobre bonsáis,
y miles de aficionados en todo el país que albergan en sus colecciones
tanto árboles chinos y japoneses como especies mediterráneas. Estas
últimas, una vez superadas las dificultades debidas al desconocimiento
de muchas de las técnicas de cultivo, se han prodigado como muy
buen material para bonsái.
Las regiones a la orilla del mar Mediterráneo gozan de un clima
único en el mundo. Este mar ha albergado numerosas civilizaciones
a lo largo de milenios, siendo cuna de culturas que dan a toda la
zona una personalidad propia y privilegiada. El ecosistema que se
desarrolla a raíz de este clima es también
exclusivo, ya que se cuenta entre los más ricos del mundo en cuanto
a número de especies tanto en flora como en fauna. Especies vegetales
como la higuera, el granado y sobretodo, el olivo, se identifican
ineludiblemente con todo lo que envuelve al mundo mediterráneo.
Los árboles mediterráneos están adaptados a un clima seco en el
que las lluvias se producen en otoño y por lo general, de manera
abundante. Las temperaturas no son extremas, sobretodo en invierno,
ya que el mar ejerce un notable efecto tapón sobre los cambios de
temperatura estacionales. A todo esto, los árboles adaptados a tales
características son muchos, aunque no todos conocidos popularmente.
Quizás el olivo, símbolo de la cultura mediterránea, sea el más
famoso. En nuestro clima, estos árboles serán fácilmente cultivables
como bonsáis.
Las técnicas de cultivo en bonsáis no varian (poda, pinzado, alambrado...)
respecto a las orientales, sin embargo ello no significa la pérd ida
de la personalidad mediterránea del árbol. En la zona mediterránea,
los bonsáis autóctonos pueden vivir todo el año en el exterior,
aunque es necesario protegerlos de heladas y temperaturas extremadamente
bajas. El riego ha de ser moderado, puesto que se trata de especies
adaptadas a un régimen de lluvias escaso; utilizando tierras con
buena aireación se logrará que la zona radicular del árbol no esté
excesivamente empapada de agua.
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