El té


El té es la segunda bebida más popular del mundo. Sólo el agua tiene un mayor consumo mundial que el té. Se estima que se beben diariamente en nuestro planeta entre 1,8 y 2 billones de tazas de té. La palabra "té" proviene del chino cha, que escrita está formada por los ideogramas correspondientes a "hierba", "hombre sobre la tierra" y "árbol".

 

En China se bebe té desde tiempos inmemoriales. Hay registros que datan del siglo X antes de Cristo, pero que mencionan que dieciocho siglos antes había chinos que vertían agua recién hervida sobre hojas secas de té y luego se la tomaban entre manifestaciones de gusto y de tibieza. A principios del siglo IX se dice que pasa a Japón a través de los monjes Budistas, quienes lo utilizaban como estimulante para estar alertas en sus horas de meditación, ya que para ellos tomar el té era una ceremonia ligada al espíritu. El té llegó a Europa mucho después a través de los holandeses y los portugueses en el siglo XVII.

La mayor parte del té que se consume hoy día en el mundo viene de China, India, Indonesia, Sri Lanka (o Ceilán) y Japón. Todos los tés (verdes, negros y semi-negros u Oolong) vienen de la misma planta.

Los aromas adicionales se le añaden a las hojas ya procesadas (té aromatizado). El té de rosas y el de jazmín podría estar en la categoría de los aromatizados aunque no se le añade el aroma sino las flores secas. La calidad del té depende mucho de la manera que se haga la recolección y en China los tés finos son recolectados con guantes para evitar que sus hojas se desmenucen. Los mejores tés son el flowery y el orange pekoe, este último de hojas jóvenes, muy delgadas y cultivadas lentamente. De calidad inferior son el pekoe y pekoe souchong, de hojas más viejas y de menor calidad.

En general, según su proceso de elaboración se obtiene:

Té negro: después de la recolección, las hojas se enrollan y se dejan oxidar. Después se secan y se trituran. Es la variedad que más conocemos.
Té verde (también llamado vulgarmente té chino): contiene menos teína pero es más amargo (si se deja el mismo tiempo en infusión que el té negro, lo cual no se debe hacer). La planta se seca y se somete a un proceso de torrefacción en recipientes de hierro.

Té semi-negro u Oolong: la oxidación es muy suave y queda a medio camino entre el té verde y el negro.

 

 

 

Según la parte de la planta que se utiliza, existen diversas variedades de té:

Té orange pekoe: se obtiene de los brotes tiernos y de las hojas interiores.
Té pekoe: se obtiene de la primera hoja.
Té souchong: se obtiene de la tercera hoja.

En Occidente hasta ahora se prefería el té negro por su sabor más suave ligeramente perfumado, de aroma delicado y menos amargo que el té verde. En el mundo Oriental, China, India, Tibet y Japón se consume mayoritariamente el té verde, probablemente el más puro, procedente de las hojas secas sin oxidar, que proveniente de la misma planta que el té negro. Los tés japoneses contienen una notable proporción de vitamina C, lo que los vuelve más estimulantes que los tés chinos o indios.

Efectos terapéuticos del té

Gracias a su variada composición química, el té posee interesantes efectos terapéuticos.

Los polifenoles del té verde son potentes antioxidantes. Además diferentes estudios han comprobado que el té verde es anticancerígeno, siendo capaz de contrarrestar la aparición y desarrollo de diferentes tipos de cáncer. Y ayuda a frenar el envejecimiento y el avance de algunas enfermedades degenerativas.

Las bases xánticas, especialmente la cafeína, hacen que actúe como estimulante del sistema nervioso y bulbar (estimula los centros respiratorios y vasomotores que se encuentran a nivel del bulbo). El té verde también presenta acción diurética, broncodilatadora y astringente (antidiarréica).

Es hipolipemiante, es decir, capaz de reducir los niveles de LDL-colesterol y de triglicéridos plasmáticos, al tiempo que eleva los niveles de HDL-colesterol, el colesterol bueno. Y gracias a sus propiedades antioxidantes, evita la oxidación del colesterol y tiene un efecto antiaterosclerótico.

La formación de coágulos sanguíneos (trombosis) es la causa principal del ataque cardíaco y angina de pecho, y el té verde ha demostrado ser capaz de reducir la formación anormal de coágulos sanguíneos con una eficacia similar a la de la aspirina, gracias a su actividad vitamínica P.

El té verde disminuye los niveles de azúcar en sangre, es decir, es hipoglucemiante; y tiene ligeros efectos antibióticos, frente a ciertos virus.


La ceremonia del té

Armonía, reverencia, pureza y calma. Éstos son los cuatro elementos que representan la encarnación de la chanoyu o Ceremonia del Té en Japón. La naturaleza y el arte se mezclan armoniosamente en el salón de té y su tranquilo jardín. El principio de la refinada sencillez enseñado por los antiguos maestros se observa estrictamente. Cualquiera que sea el rango de uno en la vida, rico o pobre, noble o plebeyo, el salón de té nos iguala a todos. Los reyes y sus súbditos se tocan las rodillas y, durante ese corto espacio de tiempo, en el salón de té, todos son uno.

La costumbre del chanoyu, que consiste en servir y beber té verde, ha desempeñado un papel importante en la vida artística de los japoneses ya que, por sus características estéticas, implica la apreciación del recinto en que se celebra, del jardín adyacente al mismo, de los utensilios con que se prepara y se sirve el té y de la decoración, que consiste por lo general en una estampa colgada de la pared y un chabana o motivo floral especialmente concebido para esta ceremonia. El desarrollo de la arquitectura, la jardinería, la cerámica y las artes florales ha obedecido en gran medida a la influencia de la ceremonia del té.

Grabado de Toshikata, de 1905, extraído de una serie sobre la ceremonia del té.

La ceremonia suele hacerce en una casa especialmente dedicada a ello, que recibe el nombre de sukiya. Consiste en una sala de ceremonias, propiamente dicha (cha-shitsu), una sala para los preparativos (mizu-ya) una sala de espera (yoritsuki) y un camino de acceso (roji) flanqueado por un jardín, que acaba en la puerta de la casa de té. Dicho edificio suele estar situado en una zona arbolada.

Los utensilios son el cha-wan (tetera), el cha-ire (recipiente para el té), el cha-sen (agitador especial de bambú) y la cha-shaku (cucharón de servir, de bambú). Estos utensilios suelen ser valiosos objetos artísticos. Para las ropas, se prefieren los colores poco llamativos. Cuando se trata de ceremonias formales, los hombres llevan kimonos de seda de colores lisos, con los blasones de la familia y los tradicionales tabi (calcetines) blancos. Los invitados deben traer un pequeño abanico plegable y unas cuantas kaishi (servilletas de papel pequeñas), cada uno.

Otro de los grabados de Toshikata sobre la ceremonia del té.

La ceremonia normal del té consiste en las siguientes fases:
1) una comida ligera, llamada kaiseki;
2) el naka-dachi, o pausa intermedia;
3) el goza-iri, que es la fase principal en la que se sirve un tipo de té
espeso.
4) el usucha, fase final, en la que se sirve té claro.

La ceremonia completa dura unas cuatro horas, aunque muchas veces se limita a la última fase o usucha, que dura alrededor de una hora.

 

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