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Feng-Lui, un paisaje en miniatura

  Mistral Bonsai       14/09/2016
Feng-Lui, un paisaje en miniatura

Si te apasiona la naturaleza y la cultura oriental tanto como a nosotros, te entusiasmará el Feng-Lui, un paisaje en miniatura con la esencia del espíritu oriental.

Paisaje Feng-LuiFeng-Lui es una reproducción de la naturaleza en un cuenco, en la que se mezclan los ciclos creativos y destructivos del ying y el yang para lograr el equilibrio vital. En Oriente, regalar o poseer paisajes Feng-Lui significa desear para sí o para los demás las virtudes de prosperidad, sabiduría, abundancia y buena salud. Estas virtudes se traducen en la vida cotidiana en felicidad personal y conyugal, amistad, larga vida y vejez tranquila.

En sus orígenes, los paisajes Feng-Lui, con sus montañas representando las cimas sagradas de China, rodeadas del verde de la vegetación y la arena de las playas, eran un talismán que protegía de las enfermedades y de las malas influencias. Actualmente son muchas las personas que “dejan llevarse por el viento” y deciden contemplar sus propios Feng-Lui, seducidos por la belleza y las tradiciones de un pasado lejano y sugerente.

Paisaje oriental Feng-LuiLos diferentes Feng-Lui pueden representar multitud de paisajes dependiendo de los componentes (especies de plantas, rocas…) que se utilicen en cada creación. Como en la naturaleza, cada paisaje es exclusivo. En Mistral Bonsai hemos querido capturar el espíritu que vincula la naturaleza con el arte y, mediante estas bellas composiciones, ofrecemos una nueva muestra de la cultura, la sensibilidad y las tradiciones más orientales, que podéis contemplar en nuestra exposición de bonsáis.

Esencia del espíritu oriental

letras chinasA Yuen K’i, uno de los siete filósofos del bosque de bambú, le gustaba pasear por el monte apoyado en su bastón. Jugaba a escuchar los diferentes sonidos que sus pies producían sobre el colchón mullido de hojas que cubría el suelo. Al caminar de puntillas, le parecía el alegre canturrear del agua entre las piedras; al arrastrar el paso semejaba el mar con sus olas lamiendo una playa de arena fina. La brisa mecía sobre su cabeza, los extremos de las cañas y el aire al rozar las finas hojas, se deshacía en millones de diminutas campanillas de cristal.
 Yuen K’i levantó la vista y observó como las nubes ataviaban con una túnica blanca las montañas oscuras mientras allí abajo, en el bosque, el sol tejía delicadas cortinas de oro con la urdimbre del sabio, equilibrado y elegante bambú…

Yuen K’i se congratuló por haber encontrado el sendero del Feng-Lui (deslizarse con el viento), que le permitía liberar sus pensamientos de toda inquietud, observando la naturaleza. Sin poder evitar una sonrisa, pensó en tantas leyes, conceptos y preceptos que pretenden explicar la verdad, asegurar la buena fortuna y encauzar la moral… cuando todo está resumido en el Feng-Lui. Siguió sonriendo y se sintió enormemente afortunado.

flor blanca La naturaleza nos ha brindado durante generaciones una fuente inagotable de inspiración. Sus permanentes cambios cíclicos, que son las estaciones, nos han ofrecido a lo largo de los siglos un sinfín de imágenes que se deslizan con el viento a través de los tiempos. La observación de esta naturaleza fue, y sigue siendo en Oriente, una forma de entender la concepción del mundo, basada en la apreciación de las cosas sencillas y en el placer de gozar a través de las cosas simples en apariencia.

 


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